
AGOTADAS

Desde la Fossa Garrafoni, en este año de nuestro decimoquinto aniversario, queremos ratificar nuestro apoyo incondicional al equipo de nuestra ciudad y de nuestros amores en estos momentos tan dificiles. Este colectivo nació por y para ello, para animar al Real Valladolid en las buenas y en las malas, para dar color al estadio, para acompañar al equipo a pesar de las distancias y con el firme compromiso de nunca abandonarlo.
En esta situación tan crítica que estamos viviendo, y a pesar del bajo rendimiento y compromiso de algunos jugadores de la plantilla, la Fossa Garrafoni NO VA A ABANDONAR al equipo ni un solo minuto. Ahora es cuando el equipo más nos necesita, y ahora es cuando más vamos a apoyarlo. Ya habrá tiempo de explicaciones y lamentaciones cuando ya no se pueda hacer nada, mientras haya esperanza la Fossa Garrafoni se aferrará a ella y pondrá su granito de arena para que el equipo se salve, y si no, “moriremos con las botas puestas” como ya hicimos hace unos años con el ultimo descenso, y volveremos a ayudar en la medida de nuestras posibilidades a que el equipo vuelva a la categoría que se merece.
No entendemos como una Federación de Peñas que nunca mueve un dedo para realizar actividades de apoyo al equipo y fomentar la animación en el Nuevo Estadio José Zorrilla, se esté organizando ahora para abandonar al equipo durante 15 minutos, sobre todo cuando mas lo necesita. Además de que nos parece una medida inutil, ya que las peñas mas ruidosas, que aportan mas colorido y a las que mas se puede echar en falta, casualmente no están en esta Federación.
Desde la Fossa Garrafoni queremos invitar a todo aquel que piense como nosotros a unirse a la Curva Sur en los proximos partidos del Real Valladolid, para demostrar que el equipo tiene todo nuestro apoyo para salir de esta situación, y que el equipo es el Real Valladolid y la elástica blanquivioleta, no los jugadores que, salvo honrosas excepciones, pasan sin pena ni gloria por nuestra ciudad.
Fossa Garrafoni - A muerte con tu escudo desde 1995

El 23 de abril de 1521 se celebró en los campos de Villalar la batalla entre la caballería de la nobleza aliada con Carlos V y la infantería de las ciudades de Castilla que desde 1520 se habían alzado comunadamente contra el proyecto imperial de Carlos V.
En aquella batalla se pusieron las bases de la decadencia de Castilla. Desde entonces Castilla no ha tenido un proyecto político propio y siempre ha estado supeditada a intereses ajenos.
Fue una desgracia que los comuneros perdieran aquella batalla. La represión posterior a la batalla fue muy grande y durante mucho tiempo no se puedo reconocer el mérito y la valentía de los comuneros. Muchos de ellos fueron ejecutados, otros perdieron sus bienes y todos fueron vilipendiados injustamente por los vencedores.
No sería hasta el siglo XIX cuando su recuerdo comenzaría a evocar de nuevo simpatías entusiásticas. Los liberales del siglo XIX que luchaban contra el absolutismo de los Borbones encontraron en los comuneros un magnífico ejemplo de defensa del papel protagonista de las Cortes frente a una monarquía que decía ser la representación de Dios en la tierra y que se consideraba investida de todos los poderes para poder hacer lo que le daba la gana.
Las celebraciones populares en la campa de Villalar comenzaron en el año 1976. Los primeros años las concentraciones fueron reprimidas y disueltas por la guardia civil a caballo, pues aunque ya había muerto Franco la represión siguió siendo muy dura en aquellos primeros años de la Transición.